Natillas

Ingredientes para 4 personas:
  • 4 huevos de corral
  • 4 cucharadas de azúcar
  • Medio litro de leche semi desnatada
  • Peladura de media naranja
  • 1 ramita de canela
  • Canela en polvo
  • Media cucharadita de Maizena
PREPARACIÓN
  1. En una olla pondremos la leche a calentar junto con la peladura de la media naranja y la ramita de canela. ATENCIÓN: tenéis que evitar que en la peladura queden trozos blancos para que no amargue la leche.
  2. Mientras se infusiona la naranja y la canela prepararemos el resto de ingredientes. Separaremos las yemas de las claras de los huevos (con las claras os podéis hacer una tortilla, las claras tienen muchísimas proteínas y nada de grasa) y las yemas las mezclaremos con el azúcar. Batiremos con brío hasta que quede ligeramente espumoso.
  3. Dejaremos infusionar durante unos 10 minutos, retiraremos del fuego y colaremos para que no queden restos de naranja o canela.
  4. Para el siguiente paso debemos asegurarnos de que la leche se haya templado, deberá estar a temperatura ambiente más o menos. Retiraremos un poquito de leche (medio vaso) y desharemos la media cucharada de maizena.
  5. Cuando la leche esté templada la mezclaremos con el huevo, el azúcar y volveremos a poner el cazo al fuego.
  6. Sin parar de remover, calentaremos las natillas a fuego medio y añadiremos la leche con la maizena disuelta.
  7. Normalmente tardan unos cinco minutos en espesar. En cuanto veáis que ya esté agarrando consistencia, retiramos del fuego y colocamos en tarrinas de cerámica tradicionales si tenéis, sino, también quedan bien en vasos de cristal chatos (como los que usé para la tarta de queso).
  8. Para finalizar espolvorearemos con canela en polvo.
COSAS BUENAS DE ESTE PLATO

Este es uno de los postres más típicos que os podéis encontrar, está riquísimo, le suele gustar a todo el mundo y no es nada complicado de hacer. Aporta proteínas por la leche y las yemas de huevo, calcio y minerales. Como todos los postres, lleva azúcar, así que hay que moderar su ingesta, pero para darse un capricho una vez a la semana está genial.